1 de enero de 1970
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En Chile, el costo de la electricidad para las empresas durante mucho tiempo se percibió como algo dado. Las compañías lo incorporaban en su estructura de costos, asumiendo que las tarifas eran reguladas y predecibles. Pero con el fin del periodo de precios congelados en 2024, la situación cambió: las tarifas comenzaron a subir, y esta tendencia continuará en los próximos años.
Hoy, gestionar el consumo energético ya no es solo una cuestión de ahorro, sino una herramienta para proteger la rentabilidad y la competitividad. Cada vez más empresas están migrando a la energía solar para fijar el costo del recurso y reducir la dependencia del mercado. Sin embargo, existen distintas formas de implementar esta estrategia, y el modelo elegido determina el resultado financiero.
Cómo las empresas empezaron a ahorrar sin gastar capital
Tradicionalmente, instalar una planta solar requería una inversión considerable: compra de paneles, construcción, seguros y mantención. El periodo de recuperación se extendía entre 8 y 12 años, y todos los riesgos quedaban del lado de la empresa.
Hoy, este esquema está siendo reemplazado por el Power Purchase Agreement (PPA) — un contrato de suministro de energía solar a precio fijo. La empresa recibe energía de su propia planta solar sin pagar el equipamiento: todos los costos y la operación quedan a cargo del operador. El cliente paga solo los kilowatt-hora consumidos — normalmente un 10–15% más baratos que la tarifa vigente.
Así funciona Partnergy, operador de plantas solares en Chile. Se encarga del diseño, la instalación, la mantención y los seguros, mientras el cliente recibe energía “llave en mano” durante diez años a un precio que no cambia.

La principal diferencia respecto de los modelos tradicionales: el ahorro comienza de inmediato, no después de años de recuperación. Para las empresas en las categorías tarifarias BT-3 y BT-4 — donde la proporción de cargos variables y de punta es alta — el beneficio es especialmente claro: la tarifa fija reduce directamente el costo de producción.
Cómo el alza de tarifas se transforma en pérdida de utilidades
Un aumento tarifario del 5% anual puede parecer menor, pero a diez años significa un 58% de gastos adicionales.
Si hoy una empresa paga 100.000 CLP al mes, en diez años la suma llegará a 15,2 millones de CLP.
Con un precio fijo de Partnergy (20% más bajo que el actual), el costo total sería de 9,6 millones de CLP — un ahorro cercano a 5,6 millones de CLP, o 37%. La diferencia entre costos controlados y no controlados se vuelve un tema estratégico, no solo contable.

Por qué la generación propia no siempre conviene
Para empresas que buscan independencia energética a largo plazo, construir una planta solar propia puede parecer una buena idea.
Sin embargo, requiere una inversión importante: en Chile, un proyecto promedio cuesta alrededor de 200.000 USD (≈ 190 millones de CLP) y se recupera entre 8 y 12 años. Durante todo ese tiempo, el capital queda inmovilizado, y la empresa asume los gastos de operación y los riesgos técnicos: disminución del rendimiento de los paneles, fallas de inversores, actualizaciones normativas.
Si esos mismos 200.000 USD se invierten en el negocio principal con una rentabilidad neta del 20% anual, en diez años el capital crecería hasta 1,24 millones de USD.
El ahorro obtenido con una planta propia en ese mismo periodo sería de unos 300.000–400.000 USD.
El retorno de una inversión en generación resulta 2–3 veces menor que invertir en el crecimiento operativo del negocio.
Tres escenarios: simulación financiera
Comparando tres enfoques — seguir pagando tarifas crecientes, construir una planta propia o elegir Partnergy — el panorama financiero es el siguiente:
Indicador | Tarifas en alza | Planta propia | Partnergy |
|---|---|---|---|
Inversión de capital | 0 | 200.000 USD | 0 |
Gasto total | 15,2 millones CLP | 11,5 millones CLP (equiv.) | 9,6 millones CLP |
Ahorro vs. escenario base | — | ~24% | ~37% |
Tiempo de implementación | — | 6–12 meses | 30 días |
Riesgos operativos | Altos | Medios | Nulos |
La energía como un factor gestionable de rentabilidad
Para las empresas — especialmente las pequeñas y medianas — la energía deja de ser solo un gasto. Se convierte en un activo gestionable que influye en el margen, la predictibilidad del presupuesto y la estabilidad del negocio.
Migrar a energía solar bajo el modelo Partnergy no es solo un paso hacia una “imagen verde”. Es una herramienta de planificación financiera: una tarifa fija por diez años convierte un costo volátil en un indicador estable y predecible.
En un contexto de alzas tarifarias, inflación y presión sobre los márgenes, esta decisión se vuelve parte de la estrategia de supervivencia y crecimiento.
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